sábado, 16 de enero de 2016

Enemigos públicos

Desde el mismo 20D me pareció claro que los resultados electorales habían acertado de pleno con la solución que en estos momentos necesita España. La gran merma de los dos partidos hasta ahora mayoritarios, venía unida a la aparición de un partido de centro como ciudadanos que podría hacer de bisagra, y, por otro lado, al nacimiento de un partido chavista y panzista como Podemos que, por higiene democrática, hay que neutralizar cuanto antes, si no queremos tener cualquier día una ministra de agricultura, como la de Venezuela, que nos proponga sembrar las cáscaras de las naranjas en macetas para resolver los urgentes problemas abastecimiento.

En todo este tiempo, para mí, la solución cantada era una Gran Coalición Unionista Tripatita, formada por PP+PSOE+C's. Una coalición que empezase a funcionar por medio de comisiones paritarias múltiples en cada uno de los asuntos legislativos y ejecutivos que ambas instituciones deben acometer cuánto antes mejor. La incapacidad de Rajoy para vislumbrar de forma inmediata esa única salida que el destino había puesto en sus manos, su falta de agilidad y flexibilidad para maniobrar rápido para atraer a Sánchez y a Rivera, al menos a reuniones conjuntas de acercamiento, su pasividad en este último mes.... Para mí lo desacreditan para dirigir un partido hasta ahora mayoritario. Sánchez, por otro lado, se ha descubierto como un personaje peligroso, que se ha tomado este asunto público como una cosa personal, que ha mantenido ese enfrentamiento en plan matón con Rajoy como si fuese un chuleta de barrio, y en igual forma se ha enrabietado con los barones de su partido, empeñado en que el escatórgueris es suyo y que si no manda él no juega nadie. Un desastre. No creo que con estos dos personajes se deba establecer coalición alguna con tan delicado propósito.

He cambiado de opinión. Creo que el señor Rivera es el único que se ha movido en busca de una solución, y, dado que el camino ya vemos que no era ése, ahora, cuánto antes mejor, debería emprender una nueva búsqueda. Para mí la solución sigue estando en esa misma coalición tripartita y unionista, pero quitando del camino a esos dos grandes obstáculos peligrosos: Rajoy y Sánchez. Rivera, ami entender, debería empezar a hablar ya con los barones socialistas y populares, a espaldas de esos dos niños grandes, pero abiertamente y a cara de perro, para plantearles esa gran coalición de forma preelectoral para las próximas elecciones. Actualmente el mayor peligro para España y para el PSOE, lo decía Chani el otro día en una tertulia, no se llama Pablo Iglesias, se llama Pedro Sánchez. Y sustituyendo los nombre propios, el problema del PP, y por añadidura de España, se llama Rajoy, Mariano Rajoy. Declarémosles, pues, ya, desde hoy mismo como lo que son: Los enemigos públicos nº 1 (exacuo) 



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