Desde el mismo 20D me pareció claro que los resultados electorales habían acertado de pleno
con la solución que en estos momentos necesita España. La gran
merma de los dos partidos hasta ahora mayoritarios, venía unida a la
aparición de un partido de centro como ciudadanos que podría hacer
de bisagra, y, por otro lado, al nacimiento de un partido chavista y panzista
como Podemos que, por higiene democrática, hay que neutralizar cuanto
antes, si no queremos tener cualquier día una ministra de
agricultura, como la de Venezuela, que nos proponga sembrar las cáscaras de las naranjas en
macetas para resolver los urgentes problemas abastecimiento.
En todo
este tiempo, para mí, la solución cantada era una Gran Coalición
Unionista Tripatita, formada por PP+PSOE+C's. Una coalición que
empezase a funcionar por medio de comisiones paritarias múltiples en
cada uno de los asuntos legislativos y ejecutivos que ambas
instituciones deben acometer cuánto antes mejor. La incapacidad de
Rajoy para vislumbrar de forma inmediata esa única salida que el
destino había puesto en sus manos, su falta de agilidad y
flexibilidad para maniobrar rápido para atraer a Sánchez y a
Rivera, al menos a reuniones conjuntas de acercamiento, su pasividad
en este último mes.... Para mí lo desacreditan para dirigir un
partido hasta ahora mayoritario. Sánchez, por otro lado, se ha
descubierto como un personaje peligroso, que se ha tomado este asunto
público como una cosa personal, que ha mantenido ese enfrentamiento
en plan matón con Rajoy como si fuese un chuleta de barrio, y en
igual forma se ha enrabietado con los barones de su partido, empeñado
en que el escatórgueris es suyo y que si no manda él no juega
nadie. Un desastre. No creo que con estos dos personajes se deba
establecer coalición alguna con tan delicado propósito.
He cambiado de opinión.
Creo que el señor Rivera es el único que se ha movido en busca de
una solución, y, dado que el camino ya vemos que no era ése, ahora,
cuánto antes mejor, debería emprender una nueva búsqueda. Para mí
la solución sigue estando en esa misma coalición tripartita y
unionista, pero quitando del camino a esos dos grandes obstáculos
peligrosos: Rajoy y Sánchez. Rivera, ami entender, debería empezar
a hablar ya con los barones socialistas y populares, a espaldas de
esos dos niños grandes, pero abiertamente y a cara de perro, para
plantearles esa gran coalición de forma preelectoral para las
próximas elecciones. Actualmente el mayor peligro para España y
para el PSOE, lo decía Chani el otro día en una tertulia, no se
llama Pablo Iglesias, se llama Pedro Sánchez. Y sustituyendo los
nombre propios, el problema del PP, y por añadidura de España,
se llama Rajoy, Mariano Rajoy. Declarémosles, pues, ya, desde hoy mismo como lo que son: Los enemigos públicos nº 1 (exacuo)
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