martes, 5 de enero de 2016

Así se las ponían a Felipe II

Nunca antes unos resultados electorales habían sido tan propicios para formar una gran coalición post-electoral. Nunca antes una gran coalición fue tan propicia para la estabilidad del Estado como lo puede ser en estos momentos. Nunca una gran coalición podrá reportar tantos beneficios a los partidos que la formen.

Sin embargo, en estos días pasados desde el 20 D, ni políticos, ni tertulianos, ni ciudadanos, somos capaces de cambiar el chip y ver el panorama con una perspectiva distinta a la clásica de Izquierda-Derecha con la que durante tantos años hemos visualizado la política. Esta perspectiva partidista habría que dejarla aparte durante los próximos cuatro años.

Pero, el señor Rajoy seguía pidiendo esta mañana apoyos para formar su gobierno. No, señor Rajoy, no se trata de que forme usted gobierno. Se trata de que forme, o promocione, usted una Gran Coalición Unionista que forme gobierno. Se trata de que convenza usted a los otros dos partidos que pueden acompañarle dentro de esa Gran Coalición, para que se integren con usted formando equipo dentro ese proyecto que puede ser tan ventajoso para usted, como para los otros candidatos, para su partido y para los otros dos, pero, sobre todo, que puede ser tan beneficioso para España. Un proyecto que dejaría a los otros partidos, encajados ya como separatistas para siempre, en minoría absoluta, y en desventaja, para siempre también con los, ya, en el futuro, 3 únicos partidos unionistas. Un nueva forma de que los ciudadanos veamos a los partidos políticos no como siempre, como generadores de la división ciudadana, que, por una vez, demuestren que también pueden darnos ejemplo de unión.

Lo importante sería entender la forma de funcionar de esa Gran Coalición como un partido único en el Parlamento y en el Gobierno durante 4 años. En ambos casos mediante comisiones paritarias tripartitas. En el Parlamento votando en masa, con sus 270 escaños, a favor de las leyes elaboradas por las comisiones paritarias. Hay suficiente tarea para empezar de inmediato a trabajar: Un borrador de reforma integral de la constitución para la siguiente legislatura; mejoras técnicas de leyes de reforma laboral, de educación, de sanidad, de control presupuestario, de corrupción, de bienestar social, etc. A nivel ministerial igualmente cada ministerio podría basar toda su actividad en programas específicos elaborados por sendas comisiones paritarias tripartitas. Un Consejo Rector paritario, podría funcionar como órgano superior de la Gran Coalición para resolver cualquier incidencia surgida en cualquier comisión. Y lo de menos en estos 4 años sería la cuestión de quien preside esa gran máquina política de trabajo, porque la máquina andaría casi sola y las presidencias y cargos serían algo casi simbólico. Cuatro años después, con el trabajo ya hecho, fin a la 1ª Gran Coalición de la presente democracia y cada partido a lo suyo. Creo que, como dicen los jugadores de billar cuando la carambola se le queda fácil al tirador, sin que éste acabe de ver por dónde tirarla: “Así se las ponían a Felipe II....”. Pues eso mismo hay que decirle a Rajoy, a Sánchez y a Rivera: “Esto es a pachas, colegas, pero os lo han puesto a huevo”.


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