Nunca antes unos
resultados electorales habían sido tan propicios para formar una
gran coalición post-electoral. Nunca antes una gran coalición fue
tan propicia para la estabilidad del Estado como lo puede ser en
estos momentos. Nunca una gran coalición podrá reportar tantos
beneficios a los partidos que la formen.
Sin embargo, en estos
días pasados desde el 20 D, ni políticos, ni tertulianos, ni ciudadanos, somos capaces de cambiar el chip y
ver el panorama con una perspectiva distinta a la clásica de Izquierda-Derecha con la que durante tantos años hemos visualizado
la política. Esta perspectiva partidista habría que dejarla aparte
durante los próximos cuatro años.
Pero, el señor Rajoy
seguía pidiendo esta mañana apoyos para formar su gobierno. No,
señor Rajoy, no se trata de que forme usted gobierno. Se trata de
que forme, o promocione, usted una Gran Coalición Unionista que forme gobierno. Se
trata de que convenza usted a los otros dos partidos que pueden
acompañarle dentro de esa Gran Coalición, para que se integren con
usted formando equipo dentro ese proyecto que puede ser tan ventajoso
para usted, como para los otros candidatos, para su partido y para
los otros dos, pero, sobre todo, que puede ser tan beneficioso para
España. Un proyecto que dejaría a los otros partidos, encajados ya
como separatistas para siempre, en minoría absoluta, y en
desventaja, para siempre también con los, ya, en el futuro, 3 únicos
partidos unionistas. Un nueva forma de que los ciudadanos veamos a
los partidos políticos no como siempre, como generadores de la división ciudadana, que, por una vez, demuestren que también pueden darnos ejemplo de
unión.
Lo importante sería entender
la forma de funcionar de esa Gran Coalición como un partido único
en el Parlamento y en el Gobierno durante 4 años. En ambos casos
mediante comisiones paritarias tripartitas. En el Parlamento votando en masa, con sus 270 escaños, a favor de las leyes elaboradas por las comisiones
paritarias. Hay suficiente tarea para empezar de inmediato a
trabajar: Un borrador de reforma integral de la constitución para la siguiente legislatura;
mejoras técnicas de leyes de reforma laboral, de educación, de
sanidad, de control presupuestario, de corrupción, de bienestar
social, etc. A nivel ministerial igualmente cada ministerio podría
basar toda su actividad en programas específicos elaborados por sendas
comisiones paritarias tripartitas. Un Consejo Rector paritario,
podría funcionar como órgano superior de la Gran Coalición para resolver cualquier incidencia surgida en cualquier comisión. Y lo
de menos en estos 4 años sería la cuestión de quien preside esa
gran máquina política de trabajo, porque la máquina andaría casi
sola y las presidencias y cargos serían algo casi simbólico. Cuatro
años después, con el trabajo ya hecho, fin a la 1ª Gran Coalición
de la presente democracia y cada partido a lo suyo. Creo que, como
dicen los jugadores de billar cuando la carambola se le queda fácil
al tirador, sin que éste acabe de ver por dónde tirarla: “Así se
las ponían a Felipe II....”. Pues eso mismo
hay que decirle a Rajoy, a Sánchez y a Rivera: “Esto es a pachas, colegas, pero os lo han puesto a huevo”.
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