En este sistema
representativo que padecemos cada decisión electoral termina en una
solución indeterminada, como aquellos sistemas de ecuaciones que
estudiábamos en álgebra, planteados a base de variables
dependientes.
Aparte de la
insatisfacción del pueblo que, en este sistema, es molestado para
votar y después de hacerlo, es igual lo que vote, al final, siempre,
otros deciden lo que les da la gana, lo peor es que, el propio
pueblo, llega a tomarse a coña un sistema absurdo que basa su razón
de ser en sus decisiones, pero no se fía de ellas, y tienen que
corregir sus respuestas.
Pero, es lo que tenemos.
Sólo queda pedir, al menos de momento, que los correctores de esas
decisiones del pueblo, sean honrados moralmente, y competentes
intelectualmente. Ya sé que es mucho pedir, pero es lo que habría,
más que pedir, exigir.
En estos momentos estamos
en uno de esos periodos post-electorales de corrección de nuestras
decisiones de pueblo. En esta ocasión, el recuento ha dado un
ganador con más votos que el resto: el PP. Pero, este sistema mal
gestado permite las coaliciones post-electorales. Y ahora cabe
plantearse distintos tipos posibles de estas coaliciones:
- Con un criterio estatalista podría formarse una coalición UNIONISTA (PP+PSOE+C's) con cerca de 300 escaños o una coalición SECESIONISTA (PODEMOS+UP+ERC+ ETC...) claramente minoritaria
- Pero si atendemos al criterio ideológico tradicional de división de la sociedad en dos partes no miscibles, podríamos tener una coalición de DERECHAS (PP+ AMBIGUOS) minoritaria y una coalición de IZQUIERDAS (PSOE+PODEMOS+UP+ERCE+ETC+AMBIGUOS) mayoritaria.
¿Qué criterio
escogemos? ¿El estatalista que determina si seguimos siendo un solo
estado o nos convertimos en 17 estados distintos? ¿O nos decidimos
por dejar esta cuestión estatalista en segundo plano y que
prevalezca el criterio ideológico de Izquierda-Derecha, pero, que
nos puede convertir de rebote en 17 estados distintos por una
reacción en cadena del tipo Viva Cartagena, sin otra solución de
retroceso que un nuevo golpe de estado?
He aquí el dilema, señor
Rajoy. Usted mismo. Si se empeña en ser usted investido por
abstención de sus más encarnizados rivales, les está usted
obligando a decirle que no. ¿Qué otra contestación podrían darle?
¿Abstenerse? Es pedir imposibles, pero, ni aunque absurdamente lo
hiciesen, lo que vendría a continuación, para usted y para
nosotros, a lo largo de la legislatura, desde insultos, burlas,
descalificaciones de todo tipo, hasta llegar en breve a la moción de
censura y la nueva paralización del país, no se lo deseo ni a mi
peor enemigo.
¿Qué otra cosa
diferente podría usted hacer que la de pedir su propia investidura?
Olvídese de investirse, porque no sería de Presidente, sino de
Peropalo. No necesitamos un presidente con 120 votos a favor y 255 en
contra. Necesitamos un presidente apoyado por esos casi 300 votos que
garantizaría una coalición UNIONISTA. Ofrezca usted esa coalición
al señor Sánchez. Creé usted esa coalición. En ella su partido
sería el miembro más importante, aunque sacrifique una presidencia
que en cualquier caso tiene perdida. Pero neutralice de esa forma la
formación de la coalición de Izquierdas que pretende PODEMOS.
Facilite usted a Sánchez su decisión: O abstenerse y que usted sea
Presidente o que sea él el Presidente con una coalición de
Izquierdas detrás. Cámbiele la oferta, póngaselo a huevo:
Ofrézcale la Presidencia que él quiere, por medio de la coalición
UNIONISTA. Eso sí, no se trata de entregar la presidencia
gratuitamente, sino con unas condiciones que garanticen que el señor
Sánchez se lo va a tener que currar mientras sea presidente.
¿Qué condiciones son
ésas? Otro día, en breve, le cuento las que yo pondría. Esas
condiciones son determinantes del éxito del trato para usted, para
la coalición y para nosotros los ciudadanos, no se vaya usted a
creer que vale cualquier cosa. Pero de momento piénselo: 1. Quién
decide es Sánchez. 2. Él es el pretendido, por Iglesias y por
usted. 3. No le ponga dificultades a Sánchez. 4. No le dé
facilidades a Iglesias. 5 Llévese usted al huerto a los dos.
Me parece muy acertados tus comentarios.
ResponderEliminarDe regalo de reyes deseo que ni Rajoy ni Mas sean presidentes. Un abrazo
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminares que estaba repe.
Eliminares que estaba repe.
EliminarA mí también me parece acertada la reflexión que haces sobre este tema,y desde luego que Rajoy iba a ser el Peropalo, o quizás el Jarramplas, al que todos le tiran nabos sin piedad, pero tiene que ser muy duro para el PP, admitir el dar la Presidencia a un partido que tiene casi 2 millones de votos menos que ellos, y encima para mí a este Sanchez, le veo como como un personaje con más ambición, que rigor, y con las ideas poco claras. La verdad es que a Rajoy, la oposición, le tiene bastante inquina, pero no hay que olvidar que son más de 7 millones (7.215.530)de votos los que ha obtenido su partido, frente a los 5,5 millones (5.530.693) del PSOE, por lo que también cabría la opción de que gobernase el PP, consensuando otra persona como presidente si es que el problema fuese Rajoy.¿Porqué tendría que ceder el PP que con todo, ha sido más votado, y no puede ceder el PSOE? ¿No será que Sánchez, antepone su ambición a lo demás?
ResponderEliminar