miércoles, 30 de diciembre de 2015

El pacto interminable

De momento, y pasan ya 11 días, seguimos sin ver avanzar ni un solo centímetro el gran pacto unionista a tres bandas que tanto interés ha despertado entre los ciudadanos. Ni vemos avenidos a los candidatos, ni centrados en buscarse unos a otros, ni en exponer un modelo de acuerdo sobre el que discutir. Cada uno permanece encerrado en sí mismo, en su amor propio, en sus respectivos personalismos. Absurdos, porque no están ahí por ellos, sino por nosotros.

Pues bien, ya que no se ponen a ello, además de poner los votos, hagámosles también el trabajo de ordenárselos. Pensemos por ellos cuáles podrían ser las condiciones de esa gran coalición.

¿Qué tipo de condiciones habría que considerar? Pues, entiendo yo que, dado el doble objeto de las elecciones, la coalición tendría que abordar dos actividades diferentes, y, por tanto, habría que considerar dos condicionados separados:

  1. La coalición legislativa.
  2. La coalición de gobierno.
La COALICIÓN LEGISLATIVA tendría una organización similar a la de un grupo legislativo de un partido en mayoría, salvo el enriquecimiento que le aportaría la conjunción de tres modos de ver la misma realidad en una sola imagen. Más o menos éste podría ser un esquema:

  1. Condiciones de la COALICIÓN LEGISLATIVA:
    1. En el congreso y en el senado, la coalición tendría que funcionar como un solo bloque a nivel de votaciones. Esto es, cualquier proyecto presentado al pleno se apoyaría en bloque por todos los diputados de la coalición.
    2. De la elaboración de cada proyecto se encargaría una comisión paritaria formada por un número idéntico de diputados de cada uno de los tres partidos.
    3. De forma inmediata se formarían las siguientes comisiones:
      1. Comisión para la confección de un borrador para una Reforma Integral de la Constitución en una futura legislación constituyente.
      2. Comisión para una reforma legislativa dirigida a la creación de empleo de forma urgente y masiva.
      3. Comisión para una reforma legislativa dirigida al control estricto del déficit público y control presupuestario.
      4. Diversas Comisiones para una reforma legislativa dirigida a mejorar la educación en los distintos niveles: Infantil, Primaria, ESO, Bachiller, FP, Universitaria.
      5. Comisión para una reforma legislativa dirigida a mejorar el Sistema de Salud
      6. Y todas las comisiones similares que se consideren de interés por el GRUPO RECTOR DE LA COALICIÓN, que estaría formado por un representante de cada partido y que tomaría decisiones firmes sobre los asuntos objeto de su consideración presentados a la COALICIÓN LEGISLATIVA por cada uno de los partidos y por las diferentes comisiones.
      7. Dado el carácter excepcional de esta coalición, y teniendo en cuenta las diferencias ideológicas, los proyectos habrán de limitarse en sus objetivos a la resolución práctica de los numerosos problemas de carácter prioritario y urgente que plantea la sociedad actual, relegando el tratamiento de aquellos otros proyectos que por su enfoque ideológico pudieran ser motivo de divergencias absolutas y enfrentamientos tripartitos.
      8. Las distintas Comisiones creadas, seguirán funcionando durante toda la legislatura realizando un seguimiento de la legislación proyectada por cada comisión, aún después de ser aprobada, en sus fases de desarrollo y puesta en funcionamiento, revisando las incidencias surgidas y volviendo a retomar la realización de nuevas reformas sobre lo ya reformado en caso de que se observen deficiencias obvias.

Con lo expuesto a modo de ejemplo, se ve que sería posible presentar proyectos de ley elaborados mediante las aportaciones de los tres partidos coaligados actuando en equipo. Se ve también que, con criterios puramente técnicos, se podrían mejorar, con nueva legislación, muchos de los problemas sociales que actualmente venimos padeciendo, los cuales, en su mayoría, derivan de planteamientos técnicamente erróneos. No tenemos una baja calidad educativa por falta de medios como parecen querer transmitirnos en cada campaña electoral todos los partidos. Ha habido tiempos pasados con recursos económicos infinitamente inferiores, en los que el precario sistema educativo ha dado muchos mejores frutos de los que da el sistema actual con muchos más recursos, por poner un ejemplo. No es por tanto, muchas veces el dinero o la ideología política la causa de los malos servicios, sino la mala utilización dada a los recursos disponibles o la falta de ideas técnicas para buscar soluciones a problemas puramente técnicos que deterioran y estrangulan los diversos sistemas.

Por otro lado, el condicionado de la COALICIÓN DE GOBIERNO trataría de darle un enfoque innovador a la actuación de un gobierno que pudiera hacerlo con autonomía, apoyado por su propia coalición, pero sin que ese compromiso de apoyo incondicional tripartito, ni la situación de mayoría absoluta, le abriese la posibilidad de abusar con medidas populistas inviables o con medidas restrictivas abusivas.

  1. Condicionado de la COALICIÓN DE GOBIERNO:
    1. Uno de los 3 candidatos, el más votado, en este caso Rajoy, asumiría las funciones de formar un gobierno y presidirlo con total autonomía, e independencia. Los otros 2 candidatos, por orden de votos obtenidos, Sánchez y Rivera, serán respectivamente, suplentes del presidente, y del suplente primero, a título de vicepresidentes 1º y 2º, aunque sin voz ni voto. Cualquier candidato podría renunciar voluntariamente a su orden preferente. Esto último por darle al señor Rajoy y al señor Sánchez la oportunidad de marcarse una chulería, o porque con las siguientes condiciones les entrase la risa.
    2. El presidente rendirá, MENSUALMENTE, cuentas de su gestión ante el PUEBLO, vía televisión pública, empleando el formato de presentación que libremente elija. Obligatoriamente informará mediante índices preestablecidos de las cifras que permitan conocer, mes a mes, el estado del déficit, del presupuesto, de la economía, del empleo, etc. Informes obtenidos de la alta inspección sobre la evolución de la marginalidad, sanidad, educación, seguridad, medioambiental etc. Dará cuenta también de nombramientos, concesiones, decisiones normativas, etc. Grandes inversiones proyectadas y estado de ejecución de las iniciadas. Y cuántas otras cuestiones de Estado haya hecho surgir la actualidad por los medios a lo largo de cada mes.
    3. MENSUALMENTE también, el candidato suplente del presidente, rendirá, de forma igualmente pública y televisada, un informe crítico de la gestión del presidente, con el formato que considere libremente. En este informe  podrá disentir de la gestión realizada por el gobierno, planteando su visión de cómo debería haberse enfocado, según su criterio. Todo ello respetando las formas y evitando el encrespamiento social que provoca el enfrentamiento dialéctico y la desautorización personal, pero aprovechando para presentar las diferencias de una posible alternativa de gobierno reclamada por la ciudadanía, de la forma reglamentada en el punto siguiente de este condicionado, dentro y sin romper, el pacto de coalición establecido al inicio de esta legislatura.
    4. CADA SEIS MESES, el pueblo tendrá oportunidad de evaluar la gestión del gobierno: Positiva o Negativa. La mayoría de votos negativos se consideraría como un primer aviso para el gobierno, QUE, AL 2º AVISO, DEBERÍA DIMITIR EN PLENO, pasando a formar gobierno, en las mismas condiciones el 1º suplente.
    5. La forma de evaluar la gestión del gobierno, semestralmente, por el pueblo, sería por consulta a una milésima parte del electorado seleccionada al azar por sorteo de las 3 últimas cifras del dni. Es decir, una muestra totalmente aleatoria de unos 35.000 ciudadanos. El voto podría realizarse de forma telemática desde la propia residencia de cada votante, o desde ordenadores específicos localizados en los ayuntamientos de todo el país. Los informáticos del Estado saben perfectamente como organizar este protocolo de forma fiable y segura.

Básicamente, éste sería el condicionado que podría regular el funcionamiento de una coalición unionista a tres bandas para una legislatura tan comprometida y a la vez tan esperanzadora como la presente. Debe considerarse como una sugerencia realizada por un ciudadano preocupado, que observa con perplejidad la falta de aportaciones innovadoras y constructivas por parte de partidos, de comentaristas y de seguidores de la diaria actualidad política, así como la falta de vías de transmisión para que circulen este tipo de sugerencias. E igualmente observa escandalizado la saturación de las redes más populares con mensajes políticos vacíos de contenido y llenos de desprecio hacia los considerados oponentes. En realidad tan parecidos unos a otros, que mejor que oponentes, podrían llamarse colegas. Todo ello impulsado desde las sedes de los propios partidos con los llamado trollers de las narices.


Mi deseo particular para este inicio de año que empieza mañana, sería ver, desde ya mismo, a los tres candidatos reunidos armónicamente, hablando de la coalición en términos parecidos o diferentes a los expuestos en este artículo, pero animados por un nuevo espíritu de concordia, dirigido a darle solución a este problema de Estado que ya llevan 11 días eludiendo. Los ciudadanos no nos merecemos este tipo de comportamiento. Ya está bien, señores

domingo, 27 de diciembre de 2015

La decisión de Sánchez.

En este sistema representativo que padecemos cada decisión electoral termina en una solución indeterminada, como aquellos sistemas de ecuaciones que estudiábamos en álgebra, planteados a base de variables dependientes.

Aparte de la insatisfacción del pueblo que, en este sistema, es molestado para votar y después de hacerlo, es igual lo que vote, al final, siempre, otros deciden lo que les da la gana, lo peor es que, el propio pueblo, llega a tomarse a coña un sistema absurdo que basa su razón de ser en sus decisiones, pero no se fía de ellas, y tienen que corregir sus respuestas.

Pero, es lo que tenemos. Sólo queda pedir, al menos de momento, que los correctores de esas decisiones del pueblo, sean honrados moralmente, y competentes intelectualmente. Ya sé que es mucho pedir, pero es lo que habría, más que pedir, exigir.

En estos momentos estamos en uno de esos periodos post-electorales de corrección de nuestras decisiones de pueblo. En esta ocasión, el recuento ha dado un ganador con más votos que el resto: el PP. Pero, este sistema mal gestado permite las coaliciones post-electorales. Y ahora cabe plantearse distintos tipos posibles de estas coaliciones:
  1. Con un criterio estatalista podría formarse una coalición UNIONISTA (PP+PSOE+C's) con cerca de 300 escaños o una coalición SECESIONISTA (PODEMOS+UP+ERC+ ETC...) claramente minoritaria
  2. Pero si atendemos al criterio ideológico tradicional de división de la sociedad en dos partes no miscibles, podríamos tener una coalición de DERECHAS (PP+ AMBIGUOS) minoritaria y una coalición de IZQUIERDAS (PSOE+PODEMOS+UP+ERCE+ETC+AMBIGUOS) mayoritaria.
¿Qué criterio escogemos? ¿El estatalista que determina si seguimos siendo un solo estado o nos convertimos en 17 estados distintos? ¿O nos decidimos por dejar esta cuestión estatalista en segundo plano y que prevalezca el criterio ideológico de Izquierda-Derecha, pero, que nos puede convertir de rebote en 17 estados distintos por una reacción en cadena del tipo Viva Cartagena, sin otra solución de retroceso que un nuevo golpe de estado?

He aquí el dilema, señor Rajoy. Usted mismo. Si se empeña en ser usted investido por abstención de sus más encarnizados rivales, les está usted obligando a decirle que no. ¿Qué otra contestación podrían darle? ¿Abstenerse? Es pedir imposibles, pero, ni aunque absurdamente lo hiciesen, lo que vendría a continuación, para usted y para nosotros, a lo largo de la legislatura, desde insultos, burlas, descalificaciones de todo tipo, hasta llegar en breve a la moción de censura y la nueva paralización del país, no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

¿Qué otra cosa diferente podría usted hacer que la de pedir su propia investidura? Olvídese de investirse, porque no sería de Presidente, sino de Peropalo. No necesitamos un presidente con 120 votos a favor y 255 en contra. Necesitamos un presidente apoyado por esos casi 300 votos que garantizaría una coalición UNIONISTA. Ofrezca usted esa coalición al señor Sánchez. Creé usted esa coalición. En ella su partido sería el miembro más importante, aunque sacrifique una presidencia que en cualquier caso tiene perdida. Pero neutralice de esa forma la formación de la coalición de Izquierdas que pretende PODEMOS. Facilite usted a Sánchez su decisión: O abstenerse y que usted sea Presidente o que sea él el Presidente con una coalición de Izquierdas detrás. Cámbiele la oferta, póngaselo a huevo: Ofrézcale la Presidencia que él quiere, por medio de la coalición UNIONISTA. Eso sí, no se trata de entregar la presidencia gratuitamente, sino con unas condiciones que garanticen que el señor Sánchez se lo va a tener que currar mientras sea presidente.


¿Qué condiciones son ésas? Otro día, en breve, le cuento las que yo pondría. Esas condiciones son determinantes del éxito del trato para usted, para la coalición y para nosotros los ciudadanos, no se vaya usted a creer que vale cualquier cosa. Pero de momento piénselo: 1. Quién decide es Sánchez. 2. Él es el pretendido, por Iglesias y por usted. 3. No le ponga dificultades a Sánchez. 4. No le dé facilidades a Iglesias. 5 Llévese usted al huerto a los dos.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Temas tabú

Hay algunos temas de los que no se puede hablar. Son temas sagrados. Temas asentados. No hay fórmulas de sustitución que justifiquen que se abra la delicada caja que los protege. La constitución de un pueblo es una de esas cajas. La caja de la constitución encierra algunos temas que representan la esencia de ese pueblo. Abrirla, es un atrevimiento o una irresponsabilidad, porque el sólo contacto con el exterior puede contaminar a los sagrados valores allí contenidos.

Pero tampoco se debe utilizar esa caja protectora para cobijar en ella otros asuntos o valores a los que no corresponda estar dentro de ese lugar sagrado. Precisamente porque la presencia inapropiada de esos valores en ese lugar inmutable convertirá, a corto plazo, esos valores en obsoletos e inútiles y, por otro lado, motivarán en los ciudadanos deseos justificados de abrir la caja sagrada, y que ésta, así, deje de serlo.

Los valores sagrados se respetan, se veneran, se protegen. Hace unas noches pusieron en algún canal de tv La Búsqueda 2. Una simple película de aventuras, de entretenimiento, pero que transmite al espectador una imagen perfecta del respeto que el pueblo americano siente por los símbolos que identifican a sus ciudadanos con su patria: su carta magna, sus leyes, su historia, su bandera, su himno, su presidente,.... En cada manifestación deportiva celebrada en cualquier lugar de EEUU, un partido de baloncesto, por ejemplo, entre dos equipos como Madrid y Barcelona, a su inicio, todos los espectadores cantan el himno con la mano al pecho y nadie se atreve ni a hablar mientras lo cantan. Anoche, en el debate a 9 que se celebró en la 1, el representante del PNV y el de Democracia y Libertat, con toda la osadía que les ha proporcionado el permanente encogimiento patriótico que han sembrado en nuestra conciencia ciudadana, durante 37 años, unas camadas de políticos incompetentes e impresentables, se atrevieron a desafiarnos una vez más sobre el tema de los límites de nuestra patria, que no la suya. Añadieron que estaban en aquel debate por ayudarnos a salir de la penosa situación en que nuestra incapacidad congénita nos mantiene. El representante de IU, por su parte, aprovechó para llamar corrupto al Jefe del Estado.

Y no pasa nada. Nuestra constitución no es una caja sagrada. No protege debidamente a los valores que guarda en su interior. Y yo creo que es por culpa de que en su interior hay valores que deberían estar fuera. Por ejemplo, la regulación de la Jefatura del Estado debería ser una ley externa a la constitución, porque, realmente, no es un tema esencial para España. En distintos momentos de la historia hemos tenido jefes de estado que han sido monarcas, o militares, o civiles, y eso no ha quitado, ni ha dado, ningún plus al pueblo español. Obviamente, mientras sea la que es, esa figura se respeta. La indisolubilidad del estado, en cambio, sí que es un tema tabú, un tema protegido y prohibido. Por la sencilla razón de que es un tema, técnicamente insoluble. No hay forma humana de dar solución satisfactoria a un reparto de la patria entre 40 millones de personas que han nacido con la carta de la nacionalidad española en el bolsillo. Un independentista catalán, tiene un carné de nacionalidad igual que un señor de Extremadura. En el lugar donde se escribe la nacionalidad, pone española, no catalana, ni extremeña. Tanto derecho a sentir que la Sagrada Familia es de uno, como del otro. No es de ninguno, sino del pueblo español, que tiene además la obligación de defenderla de vándalos y de locos. La localidad de nacimiento es una circunstancia aleatoria y no concede derecho de propiedad, ni poder de decisión sobre lugar o ley alguna. La nacionalidad nos concede tan sólo el derecho de usufructuar el estado en el que hemos nacido con el resto de los 40 millones de ciudadanos que tienen nuestra misma e igual nacionalidad.

La caja de nuestra constitución está sobresaturada. Hay dentro de ella muchos temas que no deberían estar allí, y están contaminando no sólo a la caja, sino también a los auténticos valores que deberían estar dentro. ¿Cuáles son esos valores sagrados? Sólo 4, se determinan en esta sencilla frase: “España es Un estado Social Democrático de Derecho”. Ya está.

Un estado. No 17. El estado lo formamos 40 millones de ciudadanos vivos y el patrimonio generacional que usufructuamos de forma solidaria. No es divisible. No es repartible. No somos una federación. Si en algún momento fuimos una federación de reinos, al unirse en forma solidaria, sin separación de bienes, imposible de definir esta separación por su extensión e indeterminación, dejamos de serlo. Si algún día los estados de Europa se unen en un solo estado, bajo una constitución, un himno, una lengua oficial y una bandera, obviamente será una unión irreversible, porque a partir de ese momento lo que estaba separado se une de forma, ya y para siempre, inseparable. Salvo por un acto de fuerza, que no respete razones. No se puede dividir el cuerpo del ser vivo. Las células de los pies no pueden reclamar su independencia. Están muy distanciadas de las células de la cabeza, pero son inseparables, salvo que intervenga un Jack el destripador, un demente. Sólo la ignorancia o la demencia puede cuestionar el respeto a esta indisolubilidad.

Social: Los fines del estado son sociales. El estado debe ocuparse de problemas que el individuo no está capacitado a resolver por sí mismo. Los temas que el individuo pueda resolver, no son competencia del estado. Cuando el individuo cae en situación de incapacidad para resolver sus problemas, el estado debe ocuparse de protegerlo. Cualquiera de nosotros podemos perder la razón, podemos vernos durmiendo en la calle, comiendo de los cubos de la basura, incapacitados físicamente para trabajar, en ese momento nuestros problemas de vivienda, de alimentación, de seguridad se convierten en un problema social, y una competencia del Estado. Si un servicio como el alcantarillado, la seguridad de la calle, la custodia de los delincuentes, etc, no es rentable para acometerlo por la iniciativa privada o no es factible de acometerse por medio de sociedades o cooperativas, se convierte en un problema social y en una competencia del estado. Para eso está el estado. El estado no puede asumir como competencias propias la resolución de asuntos que son individuales. No puede comprometerse a suministrar una vivienda digna a todos los españoles, ni una educación universitaria gratuita, porque ni tiene recursos para financiarlo, ni es un fin social, sino una libertad individual de cada ciudadano.

Democrático: Los temas públicos se pueden estudiar por personas especializadas, se pueden mirar desde diferentes puntos de vista y plantear diferentes soluciones para resolverlos por personas expertas y ubicadas en posiciones sociales y culturales diversas. Pero a la hora de tomar una decisión sobre cuál de ellas se aplica, ya esas personas van a suponer en nosotros unas preferencias que los ciudadanos que pagamos los costos y que formamos ese estado, podemos manifestar por nosotros mismos. La decisión legítimamente corresponde tomarla a los 40 millones de ciudadanos. Los expertos y técnicos que han servido para detectar el problema, para analizarlo y para buscarle una solución, ya no sirven para decidir qué solución se aplica. Esa decisión corresponde al pueblo, y entonces estamos hablando de un sistema democrático. O se la atribuye un individuo o una clase o grupo de individuos, y en ese caso estamos hablando de una dictadura o de una partitocracia.

de Derecho: Una sociedad democrática necesita una normas escritas, conocidas y aprobadas por sus socios. Las leyes vigentes en cada momento se pueden cambiar por el procedimiento democrático establecido, pero, mientras tanto, se deben respetar por todos y cada uno de los ciudadanos e instituciones del estado. Eso es un estado de Derecho. Si un estado no es de Derecho, es un estado bananero, un estado corrupto, un estado de represión o un estado de fuerza.

Esos son los valores sagrados que debe contener una constitución. Todos los ciudadanos podemos entender y respetar esos valores. Si todos los ciudadanos respetamos esos valores, tendremos un estado fuerte y respetable que nadie se atreverá a poner en cuestión. Harán falta sin duda más leyes necesarias para organizar el la convivencia en el estado. Y esas leyes serán también conocidas y respetables, pero no sagradas. Se podrán someter a cuestionamiento y cambio si se considera conveniente y el pueblo consiente en cambiarlas. Por ejemplo: Una ley que regule el número y la forma de los símbolos del Estado, desde la bandera hasta la jefatura del estado; Un ley que regule la expresión de la voluntad popular; Una ley que regule el funcionamiento y competencias del gobierno; el funcionamiento y competencias del parlamento; de la justicia; de la administración y de su distribución territorial; etc.... Son, todas ellas, leyes importantes, seguramente de larga duración, pero no inmutables. No deberían estar dentro de la constitución. No deberían ser temas tabú, ni deberían estar todos contenidos en una caja blindada. Y sin embargo, lo están. 

En estas elecciones se está hablando de la Reforma de la Constitución como uno de los temas estrella para casi todos los partidos. Si los partidos políticos vuelven a hacer una reforma constitucional a su gusto, como hicieron la primera, seguiremos en esta partitocracia tan frustrante, o, como dijo anoche el representante del absurdamente legál independentismo catalán, desapareceremos.