A los españoles nos hace
falta una nueva identificación con el nombre de España. Una imagen
que nos asocie inmediatamente esta palabra, no con el mapa de la
península ibérica, ni con un ejército de autoridades uniformadas y
firmes, sino con nosotros mismos, con las personas que nos
encontramos cada día por la calle, con nuestros hijos, nuestros
padres, los sanitarios que nos atienden en las UVI de los hospitales,
los docentes que nos ayudan a formar a nuestros nietos, la muchacha
que nos despacha el pan de cada día, o el mecánico o el guardia
civil que nos rescata en medio de la autopista con nuestro coche
averiado. En fin, una imagen que nos recuerde que España no es un
trozo de papel dibujado de forma caprichosa y autoritaria, sino una
comunidad de gente viva como nosotros, próxima a nosotros desde
siempre; Que España somos nosotros mismos, nuestro propio presente,
el futuro de nuestros hijos, el pasado de nuestros abuelos; Que
España es el conjunto de sus leyes votadas, después de bien
comprendidas, por todos nosotros, no por unos diputados trajeados y
distantes que se han puesto de acuerdo en sus votaciones, porque les
convenía a todos ellos, sin pensar en nosotros, sin preguntarnos y,
por supuesto, sin escucharnos. Esa identificación hará posible el
nacimiento de un sentimiento de cariño con el nombre de España en
cada uno de los ciudadanos que asociemos la idea de esa forma. Y ese
sentimiento de cariño es imprescindible para mantener vivo el
espíritu de la colmena del Estado. Ese sentimiento de cariño que
nos une, cuando falta, es suplantado de forma natural por otro
sentimiento de desconfianza que termina convirtiéndose en una pura
repulsión que nos centrifuga a unos de los otros con los efectos de
una gran explosión.
La constitución debe
reformarse urgentemente. Necesitamos una nueva constitución que
busque y muestre en primer plano esa identificación entre pueblo y
estado como principio y fin de ese documento. Una constitución que
consagre por escrito la unión indisoluble de un pueblo que se
compromete a afrontar el futuro unidos, con esperanza, confiados,
ilusionados y seguros ante un viaje feliz y sin retorno.
Ese documento debe ser
claro, conciso y conocido por todos los ciudadanos, que a su vez
saben que todos sus convecinos lo conocen por igual. Y lo respetan. Y
confían en que, gracias a ese compromiso sagrado, todas sus
actividades sociales e individuales serán legales, honradas,
benéficas, seguras y pacificas.
Es conveniente incluso
ponerle música, para cantar todos juntos lo esencial de esa
constitución en las ocasiones solemnes.
Los españoles tenemos
hoy una constitución notarial dedicada no al pueblo español, sino a
sus instituciones, que ni conocemos, ni nos emociona ni nos une. Como
tampoco tenemos un himno dedicado al pueblo español. Tenemos una
marcha real, con música militar, y que además, no podemos cantar
porque no tiene letra. Y no lo cantamos todos juntos cuando toca
hacerlo, ni nos emocionamos con él, pero sí nos encrespamos cuando
alguien a nuestro lado se burla de él y de nuestros sentimientos
patrióticos tan mal amparados.
Estos políticos
nuestros, tan numerosos, tan importantes y que tan buenos sueldos
cobran, ya hace años que se debían haber dado cuenta de que
necesitamos una nueva constitución y un nuevo himno. Podrían haber
escrito la constitución ellos mismos, porque era muy fácil, sólo
había que fijarse un poco en la actual, y recortarla, que eso se les
da bien, de lo mucho que tiene de más y añadir algunas lineas más,
muy poca cosa, para darle la fuerza que le falta. El himno lo
podrían haber encargado a un buen compositor español con reconocida
empatía con el pueblo, que seguro que hay bastantes que lo habrían
hecho perfecto. Pero en estos 37 años a nuestros políticos no se
les ha ocurrido hacer ni una cosa ni otra. No han tenido tiempo. Y
yo, que soy un jubilado, aburrido y sólo en casa, me he atrevido a
abordar en este blog esa reforma de la constitución en un mes. Y no
se iba a quedar ahí la cosa. No soy poeta, ni músico, y tengo mal
las cuerdas vocales, pero sé que lo importante es hacer las cosas
con fe y con cariño, de modo que esta constitución que yo propongo
en este blog no se va a quedar sin himno. Sé que carece de mérito
artístico, pero también sé que está compuesto con sentimiento y
con el solo deseo de buscar y penetrar en el corazón de la verdad;
de modo que no me avergüenzo de publicarlo con mi propia voz
esquilmada de tonos por el mal trato que le he dado con tantos años
de tabaco e ignorancia. Pero no quiero que a mi reforma le falte su
himno al pueblo español, a quien va dedicado. Y quiero demostrar,
también, que no es que yo sea muy capaz, que yo sé que soy una
persona normal y mayor, sino que tenemos unos políticos que pueden
muy poco, entre todos los que viven de la política, en 35 años, pueden menos que un jubilado en un mes, y eso no lo podemos seguir
aguantando. Aquí va la letra:
Himno al pueblo español:
Con todo respeto
Cantemos un himno al
pueblo español
España es sus gentes.
Celebrémoslo.
Formemos un coro de
gentes sencillas llamando a la unión,
Y al entendimiento y a la
comprensión,
Que una sola lengua habla
el corazón.
Defendamos todos
Ese patrimonio
generacional
Que hay que agradecer, y
hay que respetar
Elevad las voces
Mirando al futuro
Bajo una bandera
Que a todos congrega
Entorno a valores
constitucionales
con honda raíz en nobles
ideales
Desterremos ya las viejas
ideas,
Caducas doctrinas de
izquierda y derecha,
Que sólo crearon
humanas barreras,
Los nacionalismos, los
separatismos
Las desconfianzas en
nosotros mismos
Desterremoslos,
desterremoslos
Seamos un pueblo
participativo
Que vote sus leyes y a
sus gobernantes
De forma directa, sin
representantes,
Y sean respetados
Conceptos sagrados:
Una democracia directa y
real,
Libertad, justicia,
solidaridad
Cultura, trabajo,
bienestar social
Que sean los pilares en
los que apoyar
La sólida nave de
nuestro destino
Rumbo a un mundo nuevo
Más justo y feliz
Con todo respeto,
España es sus leyes,
España es sus gentes
Con todo respeto:
españoles, nuestra,
España, es.
Y ahora la música con la
cuerda vocal que me queda, a capela:
Pepe muy bueno el himno, espero que tu garganta mejore, y la próxima vez lo cantes mas fuerte.
ResponderEliminarGracias Alfonso, lamentablemente lo de mi voz no tiene arreglo, pero los himnos son para cantarlos entre muchos y, de esa forma, suena bien aunque algunos lo hagamos de pena. Seguimos sintonizando.
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